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Breve cronología histórica

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A modo de introducción, consideramos menester realizar una breve reseña histórica de la "Cuestión Palestina" con la finalidad de insertarnos en la cuestión que trataremos en el presente trabajo de investigación:

1) Antiguamente, Palestina, fue habitada por pueblos semitas.
2) En el año 1000 a.C., cuando las tribus de Israel llegaron a Palestina después de su cautiverio en Egipto, fueron unidas en un solo reino por el Rey David.
3) Alrededor del año 720 a.C., el reino de Israel fue destruido por los asirios.
4) En el 537 a.C., cuando Ciro, Rey de Persia, conquistó Babilonia, los judíos pudieron retornar a Palestina.
5) En el 332 a.C. quedaron los judíos sometidos a la dominación de los macedonios, y después de dicha dominación, tuvieron por al año 170 a. C un período de relativa independencia.
6) A principios del segundo siglo de la era cristiana, el Emperador Adriano prohibió que los judíos entraran en Jerusalén (comienzo de la dispersión de los judíos por todo el mundo).
7) Después de la partición del Imperio Romano en el año 400 d.C., Palestina quedó bajo el dominio de Bizancio hasta la conquista árabe en el año 637 d.C.[1]

El Imperio Turco

A fines del siglo XV, el Imperio Otomano se extendía desde el Éufrates hasta los Cárpatos y el Danubio. La base de la expansión turca se había asentado sobre tres pilares:
a) El espíritu expansionista islámico;
b) Los hábitos nómadas de los turcos;
c) El poderoso ejército con que contaban.

Durante el reinado del sucesor de Bayazid, Selim I, los otomanos se abstuvieron de atacar a los países europeos y, en cambio, avanzaron sobre África y Asia. Este sultán arrancó Armenia y parte de la Mesopotamia a Persia. Más tarde, se volvió contra las posesiones asiáticas de Egipto: Siria, las provincias árabes y Palestina. Finalmente, anexó el reino de Egipto, que por ese entonces era gobernado por los soberanos mamelucos. Todos estos territorios fueron incorporados al Imperio Otomano en calidad de provincias. [2]

La desintegración del Imperio Otomano

Al finalizar el siglo XIX, la "cuestión oriental" era una preocupación predominante de la diplomacia europea, ya que las grandes potencias maniobraban para establecer control o esferas de influencia sobre territorios del Imperio Otomano en decadencia. Así, pues, "la dinámica de la cuestión oriental se centraba en Europa" y la cuestión se resolvió finalmente por la derrota de Turquía en la Primera Guerra Mundial.

Cuando la guerra estaba en su momento más intenso y se veía con claridad la desintegración del Imperio Otomano, las potencias de la "entente" ya estaban negociando sobre sus ambiciones territoriales rivales. Las negociaciones celebradas en 1916 entre Gran Bretaña, Francia y Rusia, y en las que luego se incluyó Italia, condujeron al acuerdo secreto Sykes-Picot sobre la repartición de los territorios árabes otomanos entre las esferas de influencia de las potencias europeas.[3]

El acuerdo, hablaba específicamente del reconocimiento de un estado árabe independiente o una confederación de estados árabes. Esto era prueba de que se reconocían las realidades regionales, ya que la fuerza del nuevo nacionalismo árabe representaba un reto importante para el imperio supranacional otomano.

A continuación transcribimos un extracto correspondiente al "Convenio Sykes - Picot" del 16 de mayo de 1916.

"En consecuencia, los Gobiernos Francés y Británico convienen en lo siguiente:

1) Que Francia y Gran Bretaña están dispuestas a otorgar reconocimiento y protección a un Estado árabe independiente o a una Confederación de Estados árabes en las zonas (A) y (B) marcadas en el mapa adjunto, bajo la soberanía de un jefe árabe. Que Francia en la zona A y Gran Bretaña en la zona B tendrán derecho prioritario para el establecimiento de empresas y la concesión de créditos. Que Francia en la zona A y Gran Bretaña en la zona B tendrán facultades exclusivas para facilitar asesores o funcionarios extranjeros a petición del Estado árabe o de la Confederación de Estados árabes.

2) Que Francia en la zona azul y Gran Bretaña en la zona roja (ambas sin color en mapa adjunto) podrán establecer la administración o el control, directos o indirectos, que deseen y que consideren oportuno concertar con el Estado árabe o la Confederación de Estados árabes.

3) Que en la zona marrón (sin color en mapa adjunto) se establecerá una administración internacional, cuya forma se decidirá previa consulta con Rusia y ulteriormente en consulta con los demás Aliados con los representantes del Jerife de La Meca"

Entendimientos anglo-árabes sobre la independencia árabe

Durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña y sus aliados buscaron apoyo contra Alemania y su aliado, el Imperio Otomano. Como en esa época algunos dirigentes árabes deseaban la independencia de la dominación otomana, el resultado natural fue la colaboración anglo-árabe. El entendimiento al que se llegó en 1915 fue realizado entre:

a) El Jerife de La Meca, el cual actuaba como representante de los árabes.

b) Sir Henry McMahon, era el Alto Comisionado Británico en Egipto, que negociaba en nombre de Gran Bretaña.

Entre la correspondencia de ambos podemos aclarar que la postura del Jerife era que exigía inequívocamente la "independencia de los países árabes" y concretaba en detalle los límites de los territorios de que se trataba, en los que se incluía sin duda a Palestina..

Por otro lado McMachon confirmó que Gran Bretaña estaba dispuesta a reconocer y apoyar la independencia de los árabes en todas las regiones dentro de los límites exigidos por el Jerife de La Meca. Pero por más que estas garantías británicas de independencia para los árabes se hubieran expresado en términos inequívocos, la posición británica, desde el fin de la guerra, había sido excluir a Palestina.

McMahon había descrito la zona de que se trata como "porciones de Siria situadas al oeste de los distritos de Damasco, Homs, Hama y Aleppo"[4]. Esto parecería corresponder a las zonas costeras de la Siria actual, a primera vista, no parece abarcar a Palestina, que bajo el Imperio Otomano se aproximaba al Sanjak independiente de Jerusalén y los Sanjaks de Acre y Balga.


En relación a la correspondencia Husain-McMahon, podemos decir que los británicos hicieron un esfuerzo decidido para excluir determinadas zonas de los territorios que habían de lograr la independencia, basándose en que estaban en juego los intereses de la aliada: Francia.[5] Pero dicha controversia continuó hasta 1939, cuando el Gobierno británico admitió que en 1917 "no tenía libertad para disponer de Palestina".

En adición a ello, tal como hemos encontrado publicado en reiterados escritos del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas el Profesor "Arnold J. Toynbee", que se ocupó de la cuestión palestina como miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores británico escribió en 1968:
 
Según  interpreto la correspondencia Husain - Mc Mahon, Palestina no había sido excluida por el Gobierno británico de la zona cuyo reconocimiento había prometido al Rey Hussein en la que apoyaría la independencia árabe.  Por lo tanto, los árabes palestinos podían suponer razonablemente que Gran Bretaña estaba comprometida a preparar a Palestina para convertirse en un Estado árabe independiente...[6]
 
La Declaración de Balfour
 
Secretaría del Ministerio de Relaciones Exteriores
2 de Noviembre de 1917.
 
Estimado Lord Rothschild:
                                     Me complazco en transmitir a usted, en nombre del Gobierno de Su Majestad Británica, la siguiente declaración de simpatía por las aspiraciones judías sionistas, cuyo texto ha sido sometido al Gabinete y aprobado por éste:
"El Gobierno de Su Majestad ve con beneplácito el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará cuanto esté en su poder para facilitar el logro de ese objetivo, quedando claramente entendido que no se tomará ninguna medida que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías de Palestina, o los derechos y la condición política de que gocen los judíos en cualquier otro país."
 
Agradeceré a usted se sirva poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.
 
Atentamente,
 
Arthur James Balfour.
 
Su aplicación trajo como consecuencia la oposición y la rebelión árabe, lo que provocó dificultades interminables para la Potencia mandataria, incitando a la agresión mutua a británicos, judíos y árabes, y llevó finalmente a la partición y al problema que existe en la actualidad.
 
Dicha declaración fue consecuencia directa de un esfuerzo persistente de la Organización Sionista por establecer un Estado judío en Palestina,
 
Para contrarrestar las protestas árabes ante esta nueva política, una declaración anglo-francesa reiteró las promesas de total independencia para los árabes.  La declaración del 7 de noviembre de 1918 aseguraba a los árabes "la emancipación completa y definitiva de los pueblos (árabes)... y el establecimiento de gobiernos y administraciones nacionales que deriven su autoridad de la iniciativa y la elección libre de las poblaciones autóctonas".
 
Pero, igualmente, a pesar de las seguridades ofrecidas en la declaración del 7 de noviembre, la historia posterior de Palestina iba a demostrar la poca importancia que se daba a los deseos de la mayoría de la población autóctona.  Su tierra había sido prometida a otro pueblo por un gobierno extranjero que, en esa época, no tenía derecho de soberanía sobre Palestina.  Al citar esos factores, varios autores han afirmado que la Declaración Balfour no tenía efecto obligatorio o jurídico más allá de constituir una declaración de las intenciones de un gobierno.
 
Los sionistas quienes establecieron permanentemente vínculos con los dirigentes británicos, como Lloyd George, quien sería futuro Primer Ministro, Arthur Balfour, Herbert Samuel, futuro Alto Comisionado de Palestina, entre otros, hicieron permanentemente hincapié en las ventajas estratégicas que representaba para Gran Bretaña un Estado judío en Palestina como el de tener allí un millón de judíos, o tal vez más, que constituirían una salvaguardia muy eficaz para el Canal de Suez.
 
En realidad, antes de la publicación de la declaración transcripta anteriormente, el Gobierno británico y el Movimiento Sionista intercambiaron y examinaron varios proyectos (seis), obteniendo el consentimiento de los Estados Unidos antes de que el Secretario de Relaciones Exteriores británico publicara el texto definitivo en Noviembre de 1917.
 
 
El Mandato de la Sociedad de las Naciones sobre Palestina
 
La Sociedad de las Naciones, concebida para responder al orden predominante, adoptó el concepto de mandatos, que constituía una innovación en el sistema internacional, como una manera de conciliar las exigencias de la era colonial con la necesidad política y moral de reconocer los derechos de los colonizados.
 
El artículo 22 del Pacto, estableció el sistema de mandatos, fundado en el concepto de que el desarrollo de esos territorios bajo la "tutela de las naciones más adelantadas" constituía "una misión sagrada de la civilización".  El grado de tutela dependería del grado de madurez política del territorio interesado.  Se clasificaría a los más desarrollados como mandatos "A", a los menos desarrollados como "B" y a los más atrasados como "C".
 
No podía sino reconocerse el carácter de los pueblos árabes, que eran herederos de una civilización antigua y adelantada, y el texto de las cláusulas aplicadas directamente a los territorios árabes como mandato de la clase "A" es el siguiente:
 
Ciertas comunidades que pertenecieron en otro tiempo al Imperio Otomano han alcanzado un grado de desenvolvimiento tal, que su existencia como naciones independientes puede ser reconocida provisionalmente a condición de que la ayuda y los consejos de un mandatario guíen su administración hasta el momento en que sean capaces de dirigirse por sí mismos.  Para la elección de mandatario se tendrán en cuenta, en primer término, los deseos de dichas comunidades.
 
 
La asignación de los territorios árabes
 
Los tratados de Versalles y Lausana contenían disposiciones explícitas que autorizaban a las Potencias Aliadas a distribuirse en régimen de mandato los territorios "liberados".
 
Los antiguos territorios alemanes fueron asignados mediante una decisión del Consejo Supremo de las Potencias Aliadas, el 7 de Mayo de 1919, poco después de la firma del Tratado de Versalles.  Sin embargo, los antiguos territorios turcos fueron divididos en la Conferencia de San Remo, el 25 de Abril de 1920, aunque aún existía un estado jurídico de guerra con Turquía, tres años antes de la firma del Tratado de Lausana.  Se otorgó a Francia la administración de Siria y el Líbano y a Gran Bretaña, la de Palestina y Transjordania y la de Mesopotamia (Iraq).
 
 
Palestina bajo el Mandato
 
Las contradicciones del Mandato sobre Palestina eran consecuencia de haberse incluído en él la Declaración de Balfour.  Desde un principio se reconoció la importancia de lograr apoyo internacional para un Estado judío, por razones como:
a)      Para aglutinar las divergentes opiniones judías en apoyo de las políticas sionistas;
b)      Para lograr el apoyo de las potencias europeas en armonía con la política británica;
c)      Para conseguir que se diera algún tipo de aprobación internacional a la empresa.
 
En la Conferencia de Paz de París celebrada en 1919, por insistencia del Presidente norteamericano Wilson, se nombró una comisión para averiguar los deseos de las poblaciones autóctonas.  La misma declaró que el programa de que Palestina se convierta en un Estado judío sería una grave injusticia.
Sin embargo, los planes para Palestina siguieron adelante.  El mandato reconocía a la Organización Sionista como el organismo judío que colaboraría en el establecimiento de un hogar nacional judío, y jamás utilizó el término "árabe".
Dicho mandato, firmado el 24 de Julio de 1922 entró en vigor en Septiembre de dicho año.
 
 
Las fronteras de Palestina
Los sionistas ambicionaban para su hogar nacional un territorio considerablemente más extenso (llegaba hasta el interior del Líbano, Siria, Transjordania, y Egipto) que el de hecho se asignó a la potencia mandataria.
 
En la propuesta inicial de la Organización Sionista se pedía:
En el norte, las riberas septentrional y meridional del río Litany, hasta la latitud 33°, 45¢ norte.  Desde ahí, en dirección al sureste, hasta un punto situado inmediatamente al sur del territorio de Damasco, cerca y hacia el oeste del ferrocarril de Hedjaz.
Al este, una línea cerca y al occidente del ferrocarril de Hedjaz.
Al sur, una línea trabada desde un punto en la cercanía de Akaba hasta El Arish.
Al oeste, el Mar Mediterráneo.
 
   
Palestina bajo el mandato: Partición
 
 
Lord Robert Peel, ex Secretario de Estado para la India, presentó un informe el cual defendía la actuación del Gobierno británico en Palestina y apoyaba la "Declaración de Balfour", también reconocía la justicia de las aspiraciones independentistas del pueblo palestino.
Partes de dicho informe decián:
 
Era la Declaración de Balfour y su incorporación en el proyecto de Mandato y no otra cosa lo que aparentemente impedía que alcanzaran un grado de independencia análogo al que ya estaban disfrutando otras comunidades árabes.  Y su reacción frente a este problema central fue lógica.  Repudiaron la Declaración de Balfour.  Protestaron contra su incorporación en el proyecto de Mandato.  "El pueblo de Palestina", decían, "no puede aceptar la creación de un hogar nacional para los judíos en Palestina".  Y se negaron a cooperar en cualquier forma de administración que no fuera un gobierno nacional responsable ante el pueblo palestino......en todos los territorios que lo constituyen, excepto Transjordania, hubo disturbios graves, y en todos ellos, excepto Palestina, se había progresado notablemente hacia el gobierno propio..."
"...después de examinar estas y otras pruebas y de estudiar el curso de los acontecimientos en Palestina desde la guerra, no tenemos dudas respecto de cuáles fueron "las causas profundas de los disturbios", a saber....::
a)      El deseo de los árabes de lograr la independencia nacional.
b)      El odio y el temor que les inspiraba el establecimiento del hogar nacional judío.
 
   
La Conferencia de Londres de 1939
 
A fin de examinar otras posibles soluciones, se celebró en Londres una conferencia de mesa redonda a la cual el Gobierno británico invitó a representantes de los palestinos (excluidos los acusados de violencia), los judíos (que podían elegir los representantes que desearan) y los estados árabes.  El Gobierno británico anunció que si la Conferencia no podía lograr un acuerdo, el Gobierno decidiría y aplicaría su propia política.

 

En ella, los árabes estaban decididos a asegurar el derecho de los palestinos a su independencia, por la cual los palestinos se habían levantado en armas.  Los judíos, respaldados por la Declaración de Balfour y su incorporación en el Mandato, estaban decididos a lograr un Estado judío, especialmente en un momento en que la persecución nazi de los judíos en Europa estaba infligiendo sus notorios excesos.
 
El "Libro Blanco de MacDonald"
 
El final de la reunión en Londres, dejó al Gobierno británico enfrentado con la situación que su política de dos decenios había creado en Palestina, y presentó entonces su política unilateral.  Se publicó en mayo de 1939 un "libro blanco", en el que se descartaba cualquier intención de crear un Estado judío, se rechazaban las pretensiones árabes de que Palestina se independizara como Estado árabe, y se preveía la terminación del Mandato para 1949 con la independencia para Palestina, en la cual tanto los palestinos como los judíos compartirían el gobierno.  El Gobierno reglamentaría estrictamente las transferencias de las tierras.
 
En 1939, la Comisón Real había declarado impracticable el Mandato.  En el Libro Blanco de 1939, se había postulado una Palestina unificada independiente, con una mayoría árabe palestina, en el término de 10 años, pero la Sociedad de las Naciones había expresado reservas acerca de esta nueva declaración de política.  Pero los palestinos se habían dado cuenta de que sólo mediante la violencia podían forzar el reconocimiento de sus derechos inherentes.  Por su parte, los sionistas habían reaccionado con violencia para conservar el terreno que habían ganado y presionar hacia el logro de su aspiración máxima de un Estado judío en Palestina.  Los monstruosos crímenes nazis contra el pueblo judío los llevaron a considerar el "hogar nacional" en Palestina como un refugio.
 
En un esfuerzo por disminuir la tensión política, el Gobierno británico, inquieto por la peligrosa situación de Palestina, siguió aplicando el Libro Blanco, entonces en febrero de 1940, las autoridades palestinas publicaron el Reglamento sobre Traspaso de Tierras, en virtud del cual se dividía Palestina en tres zonas, en la zona más extensa quedaba prohibido el traspaso de tierras a toda persona que no fuera "árabe palestino", sólo se permitían excepciones en condiciones determinadas y con la autorización del Alto Comisionado.  En la segunda zona, se permitía a los "árabes palestinos" el traspaso de tierras sólo entre ellos.  En la tercera zona no había restricciones para el traspaso de tierras.

 

Pero ante ello, encontramos al respuesta judía donde "la rebelión palestina", "el informe de la Comisión Real" y "la política del Libro Blanco de 1939" constituyeron otros tantos reveses para el objetivo del sionismo político de establecer en Palestina un Estado de colonos.  Era evidente que la Potencia Mandataria estaba reinterpretando su adhesión anterior a la Declaración de Balfour.  Tres características de la respuesta de algunos grupos sionistas fueron: la inmigración ilegal, el terrorismo y un intento por obtener apoyo de los Estados Unidos.
 
   
El "Programa de Biltmore"
 
 
La Organización Sionista trató de fortalecer su posición recabando el apoyo de los Estados Unidos para reemplazar el de Gran Bretaña, que había perdido.  En mayo de 1942, el Comité Ejecutivo de la Agencia Judía, reunido en Nueva York, dio a conocer oficialmente, en un documento que se conoce con el nombre de "Programa Biltmore", el antiguo objetivo de un Estado judío en Palestina mediante la inmigración ilimitada.
 
Al terminar la guerra, el resultado de la participación de los Estados Unidos fue el nombramiento de un Comité Anglonorteamericano de Investigación para que hiciera recomendaciones sobre Palestina a ambos Gobiernos.  El Secretario de Relaciones Exteriores del nuevo Gobierno laborista de Gran Bretaña, inhibido por las circunstancias de aplicar el Libro Blanco de 1939 y encontrándose frente a una situación en la que la Sociedad de las Naciones había sido eliminada por la guerra y su sucesora eran las Naciones Unidas.

 

El Comité completó su informe en abril y dentro de las recomendaciones establecía:
 
Los judíos de Palestina tienen la convicción de que la violencia árabe fue rentable.  Durante el levantamiento árabe, los judíos del hogar nacional, a pesar de todas las provocaciones, obedecieron las órdenes de sus dirigentes y ejercieron notable autodisciplina.

 

El Comité, rechazó la idea de declarar en fecha próxima la independencia de Palestina, dividida o unificada, considerando que la hostilidad entre los árabes palestinos y los judíos palestinos "tendría por efecto una guerra civil que podría amenazar la paz del mundo".
 
En febrero de 1947, en la Conferencia de Londres, el Gobierno británico presentó sus propuestas propias a los representantes árabes, a los que por entonces se habían ya sumado los representantes del Alto Comité Arabe de Palestina, ya a la Agencia Judía, que había entablado negociaciones oficiosas con el Gobierno británico.  La Organización Sionista, fortalecida por la nueva inmigración en gran escala, fuerzas bien equipadas, legales e ilegales, cuyo núcleo estaba constituido por la Brigada judía, y apoyo extranjero poderoso, no estaba dispuesta a transigir con respecto a su antiguo objetivo del que ya se hallaba tan cerca: "un Estado judío en Palestina".  Los árabes palestinos, con el apoyo de otros pueblos árabes, estaban decididos a defender y conservar su país, y a impedir la continuación de su sometimiento a la inmigración judía permanente.  El estancamiento era total y la violencia en gran escala era inminente en Palestina.
 
   
Factores económicos
 
Recursos hídricos:
 
El agua siempre ha constituido un recurso natural vital para los palestinos de los territorios ocupados.  La política de Israel en materia de aguas se ha aplicado en los territorios ocupados utilizando las leyes a que pudiera recurrirse, ya fueran consuetudinarias, otomanas, del Mandato, jordanas, egipcias, israelíes o militares.  Mediante bandos y reglamentos militares, el Gobierno de Israel ha ejercido desde junio de 1967 una plena autoridad legislativa, administrativa y judicial en los territorios ocupados y sobre sus habitantes.  A menudo las leyes aplicadas a los territorios ocupados y su puesta en práctica han sido diferentes del marco jurídico que existía antes de 1967.  Las instituciones existentes también se modificaron o sustituyeron a fin de facilitar la aplicación de la política en materia de aguas.
 
A comienzos del decenio de 1980, el nivel palestino de consumo de agua por habitante en los territorios ocupados era de 35m³ en las ciudades y de 15m³ en las aldeas.  Al mismo tiempo, las disposiciones para el consumo en los asentamientos judíos se establecieron en 90m³ por habitante.[7] 
 
Desde 1967 los recursos hídricos de la Ribera Occidental han estado bajo total control israelí.  La responsabilidad directa del abastecimiento de agua para las necesidades de Israel se ejercen exclusivamente por la Comisión de Agua de Israel, ya sea a través de Mekorot, la Compañía de Aguas Israelí, o de Tahal, la Compañía de Planificación Hídrica de Israel.  En el petróleo en exámen, Israel siguió intensificando su utilización de los recursos hídricos de la Ribera Occidental ocupada.
En un informe sobre las actividades de la Administración Civil de la Ribera Occidental y Gaza, preparado en 1987 por el Contador del Estado de Israel, figuraban conclusiones relativas a la  sobreexplotación efectuada por Israel, potencialmente peligrosa para la población palestina, de los recursos hídricos de la región.  También se declaraba que entre otros graves problemas figuraban las facturas exorbitantes por consumo de agua de los palestinos, considerablemente mayores que las de los colonos israelíes, cuyas facturas están subvencionadas por la Organización Sionista Mundial, la incautación en 1986 de tierras palestinas por Mekorot y el tendido de acueductos para un asentamiento judío.  Los problemas de alcantarillado, agua potable, contaminación y saneamiento siguieron siendo particularmente graves para la población palestina.  El informe señalaba que el problema del alcantarillado representaba, desde el punto de vista de la contaminación, una bomba de tiempo para la Ribera Occidental y Gaza.  La insuficiencia del abastecimiento de agua potable, el nivel de salinidad y los problemas conexos de higiene pública confluyen, según la OMS[8], como causas de varias enfermedades infecciosas entre la población palestina.
 
   
La mano de obra
 
La ocupación israelí ha continuado sus efectos negativos sobre la situación de los territorios ocupados en materia de mano de obra y empleo.  Además de las modificaciones de la estructura del empleo por sectores, se ha producido un considerable desplazamiento de los puestos de trabajo de la Ribera Occidental y de Gaza hacia Israel.  Entre 1984 y 1988, el nivel de ocupación en los territorios ocupados declinó fuertemente, mientras el porcentaje de palestinos empleados en Israel aumentaba[9].  El porcentaje de palestinos de Gaza obligados a buscar empleo en Israel era elevado, alcanzaba al 46.1% (43400 trabajadores).  El aumento más elevado de empleo de mano de obra palestina en Israel se produjo en el sector de la construcción, de la misma manera ocurrió con la agricultura.
 
En lo que respecta al empleo de palestinos en la economía israelí, el período en examen se caracterizó por la persistente falta de igualdad de retribuciones por igual trabajo.  Esta situación contribuyó a proteger a los trabajadores israelíes de la competencia de los palestinos. 
 
Panorama General: Zona de Tensión
 
Antes de la retirada de las tropas de ocupación británicas y francesas y de la renuncia británica al mandato sobre Palestina, los Estados de Oriente Medio forman la LIGA ARABE (Argelia, Egipto, Arabia Saudita, Irak, Jordania, Yemen, Siria y Libia). El Movimiento Panárabe y los proyectos de unión no consiguen atenuar ni las rivalidades ni las tensiones entre la antigua clase dominante (nobleza feudal, partidaria de la monarquía) y los nuevos grupos dirigentes republicanos (intelectuales, oficiales), entre los Estados ricos con yacimientos de petróleo (Kuwait, Arabia Saudita) y los otros Estados (Egipto, Siria, Jordania), entre las tendencias conservadoras y los movimientos revolucionarios.
 
La inestabilidad aumenta continuamente debido a:

 

1)      Los intereses occidentales sobre el petróleo.
2)      La lucha político-ideológica entre EEUU y la URSS con vistas a aumentar su influencia en Oriente Medio.
3)      El estado de guerra latente con Israel desde el fracaso árabe de 1948-1949.       
4)      En Mayo de 1948 Gran Bretaña renuncia a su mandato sobre Palestina. La retirada de las tropas y de los funcionarios británicos precipita al país en la anarquía.
 
El 14 de mayo de 1948 a las doce de la noche terminó el Mandato de Palestina y pocas horas después Israel proclamó su independencia dentro de las fronteras que establecía el Plan de Partición, Resolución 181(II) (ver mapa). El nuevo estado fue reconocido por numerosos gobiernos, entre ellos las potencias de la Guerra Fría: Estados Unidos y la Unión Soviética.

 

Al día siguiente de la proclamación de independencia del estado de Israel, la Liga Arabe ataca a Israel, según cable de 15 de mayo de 1948 del Secretario General de la Liga de Estados Arabes al Secretario General de las Naciones Unidas, "...para restaurar la ley y el orden y prevenir que los disturbios en Palestina afecten a sus territorios (estados árabes vecinos) y evitar posible derramamiento de sangre".

 

Así comienza la primera guerra árabe-israelí.

 

Israel logró rechazar los ataques  gracias a su superioridad aérea.

 

El 7 de enero de 1949 tuvo lugar el cuarto alto el fuego que llevó a la firma de armisticios, los Armisticios de Rodas, entre los estados implicados. Estos armisticios serían controlados por la Organización de Supervisión de Treguas de las Naciones Unidas (UNTSO). El 11 de mayo de 1949 Israel fue admitido como miembro de las Naciones Unidas.

 

Por otro lado y como resultado de los combates, Israel obtuvo un buen número de kilómetros cuadrados que la Resolución 181(II), en un principio estableció para la población árabe palestina.  Estos territorios ganados fueron incorporados a las fronteras de Israel en los armisticios de 1949. Después de ser admitido como miembro de las Naciones Unidas, Israel reclamó derecho de título sobre esos territorios. Los cuarenta estados que habían reconocido a Israel hasta 1949 admitieron los citados territorios bajo la soberanía israelí; aspecto este curioso pues los términos de los armisticios dejaban claro que las líneas, por ellos establecidas, carecían de valor como fronteras políticas o  territoriales.

 

 El resultado de ocupación en los territorios, después de los armisticios, quedó como sigue:

 

            -          Israel se retiró de la parte ocupada de la península del Sinaí, tomó control del desierto del Neguev y del resto del territorio ocupado.

            -          Egipto recuperó la parte del Sinaí y tomó Gaza como territorio administrado (Egipto administró la franja de Gaza hasta 1967 considerándola territorio palestino).
 
La Guerra del Sinai de 1956


En Octubre de 1956 las fuerzas armadas del estado de Israel invadieron la franja de Gaza y la península del Sinaí, en respuesta al boicot árabe (cierre del Canal de Suez y del puerto de Elath) y a las incursiones de comandos árabes de sabotaje (Feddayin).

Cabe destacar aquí el contexto internacional en el que se desarrollaron los hechos que desencadenaron las hostilidades. La nacionalización del canal de Suez por Nasser[10], disgustó a Francia y el Reino Unido que veían el peligro que se cernía sobre las líneas comerciales con el Lejano Oriente, el suministro de petróleo y su propio prestigio. Estas dos potencias aprovecharon los hechos que venían ocurriendo en la frontera egipcio-israelí para mostrar su oposición a la nacionalización hecha por Nasser y se coligaron con Israel, dándole apoyo económico y militar para lo que fue la guerra del Sinaí que duró siete días, del 29 de octubre al 5 de noviembre. Israel dio su consentimiento a ser manipulado por las potencias para aprovechar su apoyo en la destrucción de la fuente de terroristas y para conseguir la apertura del canal de Suez y del puerto de Elath.

Las tropas egipcias se ven obligadas a deponer las armas y finalmente se reabre el puerto de Elath.

El 1 de marzo de 1957 el gobierno de Israel comunicaba al Secretario General de la ONU su decisión de cumplir la Resolución 1124(XI), sobre la retirada a las líneas establecidas por el armisticio de 1949.


La Guerra de los Seis Días

En junio de 1967 se desencadena la Tercera guerra árabe-israelí, en la cual Israel se enfrenta a la República Arabe Unida (Egipto, Siria y Yemen) y a Jordania.

Durante el mes de mayo de 1967, el estado egipcio desplegó un gran número de tropas en el desierto del Sinaí, expulsando a las Fuerzas de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) allí desplegadas. Egipto estableció, de nuevo, el bloqueo en el canal de Suez y en el estrecho de Tirán. Además, firmó un acuerdo militar con Siria y Jordania, en cuyos términos se recogía como objetivo de la alianza, "...la aniquilación del estado de Israel".

Israel invocando el derecho a la legítima defensa, contraatacó a las fuerzas jordanas y sirias y realizó, lo que llamó “un ataque preventivo contra Egipto”. Después de las acciones militares las nuevas líneas de alto el fuego dejaron bajo control israelí a Gaza, el Margen Occidental, el Sinaí y los Altos del Golán. Así mismo, el canal de Suez y el estrecho de Tirán quedaron abiertos y la ciudad de Jerusalén quedó bajo control israelí.

En la reunión decisiva del Consejo de Seguridad de 22 de noviembre, la Resolución 242 fue aprobada, ésta establecía, entre otros puntos importantes, el principio de retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados.

La Resolución 242 no distinguió claramente el status de Israel en los territorios ocupados, si sus actuaciones deberían limitarse a las de una fuerza ocupante o bien tenía un título sobre esos territorios. Esta cuestión está ligada con la retirada de tropas, que recoge la resolución y el mantenimiento bajo control israelí de Gaza, el Margen Occidental y los Altos del Golán.

Los términos establecidos en la Resolución 242 sólo han sido aplicados, hasta ahora, con Egipto, en primer lugar, y con Jordania en el año 1994. Igualmente han sido tenidos en cuenta en la Declaración de Principios Israelo-Palestinos de 1993.

De manera que Israel retiene: el Margen Occidental, Gaza, los Altos del Golán y el Sinaí (este último devuelto posteriormente a Egipto)


La Guerra de Yom Kippur

La guerra de los Seis Días y los territorios conquistados por Israel no fueron los únicos detonantes de la guerra del Yom Kippur. Debemos recordar también las rivalidades de las superpotencias y la crisis del petróleo de los años 70.

Israel comenzó a considerar los territorios ocupados como una salvaguarda de su seguridad contra los ataques árabes, incluso llegó a considerarlos su propiedad legal. Israel ya había informado a los estados árabes que no estaba dispuesto a entregar todos los territorios ocupados en 1967, sino que negociaría con una parte de ellos a cambio de paz.

Egipto y Siria comenzaron una desesperada e infructuosa actividad diplomática para recuperar los territorios tomados por Israel en 1967. Tales esfuerzos desembocaron en una nueva guerra, cuyos factores fueron:

1) Los combates esporádicos a lo largo del canal de Suez desde 1968 a 1971, que dejaron el citado canal inoperativo hasta la primavera de 1975.

2) El fracaso de la mediación de las Naciones Unidas en marzo de 1972. El mediador Jarring intentó presionar a las partes para que aplicaran los términos de la Resolución 242; pero no todas las partes aceptaron su aplicación.

3) El fracaso de Egipto para obligar a Israel a la retirada del Sinaí. Israel rechazaba toda retirada de fuerzas hasta que se negociara un tratado de paz. Por otro lado Egipto rechazaba toda negociación mientras Israel no se comprometiera firmemente a evacuar territorio egipcio.

4) La desesperada situación política egipcia, que pasaba por una reciente ruptura de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y una moral baja tanto entre sus tropas desplegadas en el canal como entre la población civil por los esfuerzos que estaba obligada a sufrir.

El 6 de octubre de 1973 día del Yom Kippur (día del Perdón), una de las festividades más celebradas por el pueblo judío, se produjo el ataque conjunto egipcio y sirio. El 24 de octubre terminaba la guerra en el frente egipcio, mientras que en el frente sirio se alargó hasta mayo de 1974. Las Naciones Unidas, de acuerdo con la resolución del Consejo de Seguridad de 25 de octubre, desplegaron fuerzas de interposición en las líneas del alto el fuego egipcio-israelí.

Los motivos de Egipto y Siria para atacar a Israel y comenzar la guerra del Yom Kippur fueron la recuperación de sus territorios y el restablecimiento de los derechos de los palestinos.

Como puede apreciarse en el mapa, los cambios sobre el terreno no fueron
significativos:

 
Las Naciones Unidas, a través del Consejo de Seguridad, durante este periodo tuvo una frenética actividad que dio como resultado, entre otras, la Resolución 338, adoptada el 22 de octubre de 1973, la cual ordenaba el alto el fuego efectivo desde ese mismo día y llamaba a las partes para que aplicaran los términos de la Resolución 242 del Consejo de Seguridad y que auspiciados apropiadamente comenzaran negociaciones encaminadas a conseguir una paz justa y duradera en el Oriente Medio.
 
El 11 de noviembre de 1973, en el kilómetro 101 de la carretera de El Cairo a Suez se firmó el alto el fuego entre Egipto e Israel. De acuerdo con la Resolución 338 y con el auspicio de los Estados Unidos se celebró la Conferencia de Ginebra, donde las partes reiteraron sus posiciones. La parte árabe exigía la retirada israelí de los territorios y el reconocimiento de derechos al pueblo palestino, mientras que los israelíes exigían negociaciones para alcanzar un tratado de paz que les proporcionara seguridad. Los Estados Unidos y la Unión Soviética enfatizaron que el acuerdo de paz al que se llegara debería proteger los "legítimos derechos" de los palestinos, sin definir cuál era la pretensión exacta de esa expresión. En enero de 1974 y en mayo del mismo año, Israel firma acuerdos de separación de fuerzas con Egipto y Siria, respectivamente. Las provisiones de ambos acuerdos recogían la limitación de fuerzas y armamento, así como  el establecimiento de una zona desmilitarizada controlada por la UNEF.

 

Ante las reclamaciones egipcias y sirias, Israel nunca negó la soberanía de Egipto sobre el Sinaí, sin embargo nunca tuvo la intención de retirarse de los Altos del Golán.

 

En 1979, se concreta el Tratado de Paz con Egipto, mediante el cual se establece la desocupación del Sinaí.

 

En 1981, Israel se anexiona los Altos del Golán.

 

Posteriormente, se produce la invasión israelí del Líbano en junio de 1982, con una duración de tres meses, con el objeto de eliminar a la OLP instalada en ese territorio, pero las tropas israelíes ocuparon la mayor parte del Líbano hasta comienzos de 1985. La guerra del Líbano fue un desastre en cuanto al gran número de vidas humanas perdidas, israelíes y árabes, y a las repercusiones en la opinión pública de Israel y de la Comunidad Internacional.
           
En los últimos 15 años ha habido avances y retiradas de las tropas israelíes en los territorios ocupados desde 1967, pero sustancialmente no se han registrado grandes modificaciones.
           
CONCLUSIÓN

 

Como hemos observado en el presente trabajo, a inicios del siglo XX, el mundo árabe se encontraba bajo el dominio del imperio turco-otomano.  Palestina contaba con un 95% de árabes y un 5% de judíos los cuales convivían pacóficamente.  En el período de entre guerras, y bajo el mandato británico impuesto por la Sociedad de Las Naciones, esta situación se modifica progresivamente, producto de la masiva emigración de judíos europeos que huían de la persecución nazi y del estímulo del sionismo, movimiento político nacionalista judíos ligado al colonialismo.

 

La creación de Israel (1948), luego de que la ONU decretara (1947) la partición de Palestina en un Estado Judío y uno Palestino, que nunca vio la luz y un estatuto internacional para Jerusalén, que tampoco fue respetado, fue el corolario de la colaboración con el sionismo del mandato británico, así como la comunidad de intereses económicos y estratégicos del movimiento sionista y EEUU en la zona.  En las sucesivas guerras de 1948 y 1967, Israel ocupó el territorio palestino, incluyendo la Cisjordania y la Franja de Gaza, expulsando y convirtiendo en refugiados a cientos de miles de palestinos.

 

Tras la guerra árabe-israelí de 1973 y a lo largo de los decenios 1970,1980 y 1990 se hicieron gestiones en distintos foros para lograr una paz general en Oriente Medio sobre la base de resoluciones 242 (1967) y 338 (1973) del Consejo de Seguridad.  Los cambios ocurridos en el mundo, como el final de la guerra fría y la guerra del Golfo y sus secuelas, repercutieron en la situación en el Oriente Medio.  El proceso de negociación entre árabes e israelíes se reanudó seriamente en octubre de 1991 con la celebración en Madrid de la Conferencia Internacional de Paz sobre el Oriente Medio bajo la doble presidencia de los Estados Unidos y de la Unión Soviética. 
 
Un representante del Secretario General de las Naciones Unidas asistió a la Conferencia como observador.  No obstante, a mediados de 1993 las conversaciones parecían haberse estancado en torno a varias cuestiones políticas y de seguridad.  Paralelamente a estos esfuerzos diplomáticos públicos, Israel y la OLP sostuvieron conversaciones secretas en Noruega, las cuales concluyeron a finales de agosto de 1993.  A continuación se hizo pública la sorprendente y esperanzadora noticia de que Israel y la OLP habían llegado a un acuerdo.

 

El 10 de septiembre de 1993, Israel y la OLP canjearon cartas de reconocimiento mutuo, y el 13 de septiembre, en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca en Washington D.C., en presencia de William Clinton, Presidente de los Estados Unidos, y de Andrei V. Kozyrev, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, los representantes de Israel y Palestina suscribieron la Declaración de Principios sobre un Gobierno Autónomo Provisional Palestino.  A continuación, Yitzhak Rabin, Primer Ministro israelí, y Yasser Arafat, Presidente de la OLP, se dieron un apretón de manos.  El acuerdo histórico despejó el camino para el establecimiento del gobierno autónomo palestino en la Franja de Gaza y la Ribera Occidental y señaló el comienzo de un proceso que debía culminar con la solución negociada de las cuestiones relativas al estatuto permanente.

 

En su período de sesiones de 1993, la Asamblea General expresó su apoyo a la Declaración de Principios en una resolución titulada "Arreglo pacífico de la cuestión de Palestina", a la vez que reafirmó una serie de principios propios que debían servir de orientación para el logro de un arreglo definitivo.  Además, la Asamblea reafirmó que las Naciones Unidas tenían una responsabilidad ineludible en la cuestión de Palestina hasta que ésta no se solucionara en todos sus aspectos.

 

Actualmente, ante los frecuentes atentados terroristas ocurridos en el transcurso del año 2002 y la escalada del conflicto en la región, nos permite observar una zona en tensión permanente, Estados Unidos (la única potencia mundial en condiciones de tomar cartas en el asunto) es el aliado de Israel, tal como sus dirigentes nunca se cansan de proclamar públicamente, y eso es ahora más cierto que nunca.  Los europeos  en cambio, son más equitativos, y por eso es por lo que los israelíes no quieren que desempeñen ningún papel.

 

Finalmente y a modo de síntesis,  consideramos que nos encontramos en una situación en la que dos movimientos nacionalistas modernos reclaman la misma tierra y como expresa Immanuel Wallerstein "...no es solamente que ambos reclamen una franja territorial en disputa; es que ambos reclaman todo el territorio en cuestión."
 
Fernando Lorenzo y Gastón Marcelo Zambelli

 

BIBLIOGRAFÍA

 

FERNÁNDEZ, Roberto; GUEL, Juan; NUÑEZ, Mirta y OLIVERIO, Ana María:  Historia del Mundo, Visor Enciclopedias Audiovisuales, Buenos Aires, 2000

 
KENNEDY, Paul: Auge y caída de las grandes potencias, Plaza y Janés Editores s.a., Barcelona, 1994
 
KENNEDY, Paul: Hacia el Siglo XXI, Plaza y Janés Editores s.a., Barcelona, 1993
 
KINDER, Hermann y Hilgemann, Werner: Atlas histórico mundial, tomo 2.
 
MEGALLI, Mona: Después de la paz, el desafío será económico, en La Nación, miércoles 20 de marzo de 2002, p. 3.
 
MUÑOZ, Andrés: El Derecho internacional y el conflicto arabe-israelí, Oxford University Press.
 
NACIONES UNIDAS: La cuestión de Palestina, una breve historia, Naciones Unidas, Nueva York, 1978/79/80.
 
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[1] Cronología resumida de "La Cuestión de Palestina, una breve historia", Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino y bajo su orientación.  Naciones Unidas, NY, 1980.
[2] Historia del Mundo, Ed. Visor Enciclopedias Audiovisuales, 2000.
[3] Palestina: PNA Palestinian National Authority, www.pna.net. Información, documentación, novedades, opiniones e información política relacionada con Palestina.
[4] Zonas "reservadas" conforme a la correspondencia Hussein-McMahon. (Fuente del mapa: Jeffries: "Palestine, The Reality).
[5] "Orígenes y evolución del problema palestino" Partes I y II (1978).
[6] Las Naciones Unidas y La cuestión Palestina, publicación, Octubre 1994.
[7] Enciclopedia "La Nación", 2000.
[8] Organización Mundial de la Salud.
[9] Existen diferencias entre las estimaciones israelíes y palestinas del porcentaje real de palestinos de la Ribera Occidental y la Gaza empleados en la economía de Israel. 
[10] *1_El canal de Suez estaba sujeto al principio de internacionalización desde 1888, año en el que se firmó la Convención de Constantinopla, que en su artículo I establecía que el canal debe estar siempre abierto en tiempo de guerra y en tiempo de paz a cualquier buque de guerra o comercial sin distinción de pabellón, igualmente establecía que el canal nunca debe estar sujeto al bloqueo. Todo ello sin ir en contra de los artículos IX y X que autorizaban al gobierno egipcio a tomar las medidas necesarias para la ejecución de la citada convención. Los hechos demuestran que Egipto cumplió con los términos establecidos por la Convención de Constantinopla, hasta la nacionalización de Nasser en 1956.

 

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