Dos años después de la retirada de Israel, nada cambia en Gaza
La Razón
16 de agosto, 2007
Una cárcel. Eso es lo que sigue
siendo la franja de Gaza cuando se cumple el segundo
aniversario de la retirada israelí. El aislamiento que sufre
la población, desde que el pasado mes de junio los
islamistas de Hamas tomasen el poder por las armas, podría
catalizar la crisis humanitaria que se cierne sobre el
territorio.
Los cierres de los pasos fronterizos, el aislamiento
internacional de Hamas, los enfrentamientos entre grupos
armados y las incursiones del Ejército israelí han
paralizado la economía y la escasa industria que aún
subsistía. Para la ONU la situación que padece el millón y
medio de habitantes de la franja, la mayoría completamente
dependientes de la ayuda exterior, está al borde del colapso.
Enfrentamiento continuo
A los problemas de los refugiados, bloqueados en ocasiones
durante semanas en el lado egipcio de la frontera, la
escasez de recursos y el recorte de libertades impuesto por
los islamistas, hay que añadir los permanentes
enfrentamientos entre los partidarios de Ismail Haniye con
los diferentes grupos armados que, al igual que hiciese
Hamas, tratan de imponer su ley.
Poco queda ya de la Autoridad Nacional Palestina. Hamas se
ha dedicado a borrar todo su rastro. A pesar de que, según
el ministro de Información, Riyad al Malki, trabajan para
recuperar Gaza, desde los barrotes del territorio, sólo se
divisan nubes aún más negras en el horizonte.